Normalicemos dedicar lugares a los que volvemos solos.
Mi amor, te dedico la ocasión en la que pase por ese parque en el cual fueron todos nuestros encuentros y donde solo pude admirar a lo lejos a una pareja en el que era nuestro banquito, hasta esperar que se vayan y sentarme en mi lado, mientras que del tuyo solo me acompañaba tu ausencia

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